Durante los partidos de la ventana de junio, Los Pumas oscilaron entre momentos de buen juego e instancias que dejaron más dudas que certezas. Existieron virtudes y falencias en estos encuentros, que le darán mucho trabajo a Hourcade de cara al futuro.

El primer aspecto a resaltar de los amistosos frente a Inglaterra y Georgia es el leve recambio que se pudo generar. De los nuevos nombres que aparecieron durante la serie de encuentros se destacan las actuaciones de Emiliano Boffelli, Germán Schulz y Gonzalo Bertranou. En menor medida lo hicieron Bautista Ezcurra y Enrique Pieretto, quién aportó mucho en las formaciones fijas.
La renovación de jugadores no sólo favorecerá a la competencia interna que el equipo necesita, sino que permitió resaltar que existen variantes de calidad dónde muchos apellidos parecían irremplazables.
Por otra parte, algunos continuaron su gran año (Ramiro Moyano, Jerónimo de la Fuente y Agustín Creevy) y mantuvieron el gran nivel que venían mostrando en el Súper Rugby. A eso se le suma la mejoría de un Tomás Lavanini más ordenado y disciplinado, y el destacable trabajo de Juan Manuel Leguizamón como reemplazante de Facundo Isa en la tercera línea.
Sin embargo, preocuparon el bajo nivel de, entre otros,  Hernández y Sánchez. Piezas clave en el funcionamiento del equipo cuyo bajón afectó no solo en el juego, sino también en el componente anímico que el plantel necesitó para superar ciertas adversidades.
Otro aspecto en el que es importante poner la lupa fue el trabajo de las primeras líneas. Por momentos, Argentina fue dominador en el scrum y el breakdown, y mostró signos de mejora ante rivales que priorizan el trabajo de sus forwards. No obstante, los delanteros albicelestes aún tiene mucho que mejorar tanto en ataque como en defensa.
Por último, a pesar de grandes avances como la mejora en la indisciplina, el manejo del contacto o la incorporación constante de los backs en el juego asociado, existieron aspectos en los armados de las jugadas que resultaron muy negativos.
La abundancia de pelotas mal presentadas, pases fallidos, manejos desprolijos y la falta de limpieza en algunos rucks son consecuencia, en parte, de un pálido trabajo en conjunto de las líneas y  porque existieron demasiados momentos en los duelos donde fue mayor el ímpetu que el juego.
Más allá de los resultados obtenidos frente a ingleses y georgianos, aparecen tuercas que el equipo argentino deberá ajustar, si se quiere encontrar una identidad de juego que le permita pelear frente a los grandes; es importante que los amistosos arrojen mucho más que resultados numéricos.
Para el head coach argentino, el análisis en profundidad de éstos encuentros podrá hacerle conocer en qué lugar se encuentran sus jugadores y qué cuestiones se deben potenciar de cara a un horizonte en el que aparecen el Rugby Championship y el Mundial 2019.
 
share on:
share on: