Gonzalo Quesada brindó sus testimonios en conferencia de prensa luego de la actuación de Jaguares ante Brumbies por las semifinales del Super Rugby 2019. Repasá sus declaraciones más destacadas tras la victoria ante la franquicia de Australia.

El Estadio José Amalfitani fue nuevamente el escenario de una noche de fiesta para Jaguares. La clasificación a la final por primera vez en la historia fue el broche de oro de una temporada que quedará en el recuerdo del rugby de nuestro país, más allá de lo que ocurra en el partido decisivo. Y así lo manifestó Gonzalo Quesada, el Head Coach que en menos de un año consiguió un logro inédito: «Obviamente es una alegría muy grande, no sólo por el resultado, que es espectacular, sino porque estamos por el camino correcto respecto a nuestros objetivos. De alguna manera se cumple el sueño que nos planteamos desde el primer día, que pasaba por lo que iba a pasar en la cancha y alrededor del equipo».
Desde su ingreso en el torneo de rugby profesional más importante del hemisferio sur, la franquicia argentina nunca había estado tan acompañada como el último viernes, cuando aproximadamente 31.000 espectadores fueron testigos de la victoria ante Brumbies por las semifinales. Por ello, Gonzalo brindó sus sensaciones al respecto: «No me acuerdo ver un estadio así desde que yo era muy chiquito. Así que es una alegría complementaria ver lo que pasa con la gente, cómo se identifica con el equipo. Un viernes a la noche, con lluvia y frío, ver el estadio así es un gran motivo de orgullo también».
A su vez, Quesada se refirió a cuáles fueron las razones por las que Jaguares tuvo una temporada que se termina coronando con la disputa del título ante los mejores equipos del certamen: «Mis objetivos personales eran varios pero pasaban más por un lado afectivo de creer en la capacidad que podíamos tener con este staff y este grupo, de vivir una temporada muy fuerte en cuanto a progreso, a mejorar, a evolucionar de semana en semana y con lazos de compromiso muy fuertes. Creo que el secreto fue ese desde los primeros días. Pusimos el norte muy claro en cuanto a quiénes queríamos ser y dónde queríamos ir. Le pusimos mucha intensidad a ese camino y eso es lo que yo vine a buscar. Por suerte lo estamos viviendo. Estábamos convencidos de que si ese era el camino podía llevarnos a vivir momentos positivos en cuanto a resultados, la clasificación e ir lejos en las finales».
Por su parte, el entrenador argentino contó cómo fue la preparación de la semifinal, describiendo paso a paso cuáles fueron las etapas que fueron atravesando el staff y los jugadores hasta la disputa del encuentro: «Nos juntamos con los entrenadores y tratamos de plantear el tipo de partido y cómo queríamos vivir la semana previa a Brumbies. En ese sentido hicimos muy bien las cosas. El lunes y el martes nos focalizamos mucho en el juego, en dónde sentíamos que teníamos que hacer foco. Presentamos al rival, sus fortalezas, dónde teníamos que anularlos y dónde teníamos oportunidades, tratando de que tanta información no deje espacio en el cerebro para interferencias, situaciones o pensamientos que puedan distraernos. Tampoco quisimos esconder la parte emocional porque esto está arriba de la mesa, no podemos esconder que es una semifinal del Super Rugby, que la cancha iba a estar llena. Así que el jueves hicimos una reunión donde cada jugador pudo expresar lo que quería esta noche, cómo lo quería vivir. Eso permitió tener una muy buena gestión de las emociones. En la mañana del viernes, gracias a los analistas de videos y el equipo de comunicación, preparamos un video que ayudó mucho. Eso fue haciendo que el equipo vaya manejando bien las emociones y que, cuando comenzó el partido, todos sentimos que estábamos muy sólidos, muy concentrados en cada detalle, en cada rol. Fue muy impresionante y estaba muy contento. La primera media hora el equipo no tuvo prácticamente ningún error. Eso fue lo que marcó que, a pesar de tener altibajos, no había forma de perder este partido».
Siguiendo con el mismo razonamiento, Gonzalo Quesada amplió su explicación sobre cómo se llegó al arranque de la semifinal, donde se anotaron veinte puntos y se impidió que Brumbies salga de su territorio: «Es un gran desafío preparar estos partidos. Hay mucho de empatía, de experiencia de todo el staff. La intensidad de la semana, las emociones y el stress, fisiológicamente tienen un efecto en el equipo, en cómo pensamos, cómo nos comportamos, cómo vamos a tomar decisiones en la cancha. Buscar el equilibrio entre llegar motivados pero no pasarnos de rosca, o llegar medio apagados, medio dormidos por no llegar motivados fue el gran desafío. Creo en ese sentido fue una muy linda sensación de satisfacción ver que el equipo llegó puesto para estar con el nivel de lucidez y de concentración ideal, y con la nafta motivacional y energética en el nivel exacto en el que tenía que estar. Así que la primera media hora ante Brumbies fue uno de los mejores momentos de los que dirigí a un equipo».
Luego, el Head Coach de Jaguares comenzó a palpitar la final del Super Rugby describiendo a Crusaders, destacando las complejidades que presentará el duelo ante el campeón defensor: «Chiefs fue una prueba durísima. Sabíamos que Brumbies era un escalón más. Ahora queda una próxima prueba que es seguramente todavía más dura. Crusaders se basa en una obtención, en un scrum, un maul y una defensa muy sólida. Entre otras cosas, esas son las bases en las que trabajamos porque sabemos que para ir lejos en este torneo hay que hacer tries y fuimos de los que más marcamos; pero sobre todo hay que tener una obtención sólida y una defensa muy firme. Crusaders es la referencia en las bases de defensa y de obtención, además de tener las mejores individualidades del torneo y que medio equipo esté en los All Blacks».
Gonzalo también contó cómo es salir a jugarle a rivales que tienen un mayor recorrido en la competición, confiando en el proceso que atraviesa la franquicia argentina desde el 2016 y que él tomó bajo su mando este año: «A todos los equipos contra los que nos tocó jugar, sobre todo los neozelandeses, los enfrentamos con confianza, con convicción en cuanto a lo que somos capaces de hacer, pero con un respeto gigante en cuanto a que individual y colectivamente son equipos que están en este torneo hace más de una década, que están acostumbrados a jugar a este ritmo y este nivel, año tras año mejorando. Nosotros hablamos de un proceso pero lo nuestro fue muy cortito. Sería poco inteligente de nuestra parte pensar qué tan invencible o no es Crusaders, porque desde que arrancó el año nuestro desafío fue ser cada vez mejores, que el grupo sea cada vez más fuerte, que todos los aspectos que son los pilares de nuestro juego evolucionen de semana a semana, que nos replanteemos volver a las bases de cuáles son los valores en los que nos apoyamos, en cómo nos comportamos adentro y afuera de la cancha, en cómo nos entrenamos. Es el proceso y no hay secreto para este presente. No saben lo difícil que fue encontrarle puntos débiles a Brumbies y va a ser una utopía encontrarle puntos frágiles a Crusaders, pero los vamos a estudiar y vamos a ir con un sólo objetivo, que es seguir intentando que el espíritu de este equipo esté presente en la cancha como desde el primer partido, que sigamos mejorando y acercarnos lo más posible a la mejor versión de lo que puede ser Jaguares para ver qué pasa».
Quesada fue muy claro al manifestar que Jaguares saldrá a jugarle la final mano a mano a Crusaders, sabiendo el poderío que tienen los neozelandeses pero también conociendo la capacidad que tiene el plantel argentino para estar a la altura de las circunstancias: «Para mi hay una gran diferencia entre humildad y mediocridad. Uno puede ser muy humilde y muy ambicioso. Sería mediocre preparar un partido en Christchurch contra Crusaders yendo como víctimas, diciendo que son los mejores y refugiándonos en todas las enormes excusas que pueden haber. Vamos a preparar el partido con mucha humildad pero con muchísima ambición, de la mejor manera posible, para estar al nivel de Crusaders. Somos conscientes de las diferencias que pueden llegar a haber antes de que arranque el partido, pero necesitamos estar al nivel de este tipo de equipos durante los ochenta minutos. Todo lo que pasó este año, la forma en la que fuimos creciendo, dando los pasos que queríamos dar, nos da la oportunidad de prepararnos para estar durante ochenta minutos al nivel de Crusaders. Ese es nuestro objetivo».
Finalmente, el entrenador de la franquicia argentina contó cuál será su trabajo una vez que termine la actuación en el Super Rugby el próximo sábado: «Me quedan dos temporadas de contrato con Jaguares. Al principio vamos a descansar un poco, pero después empieza la Currie Cup con Jaguares XV, que es un equipo que, entre otros objetivos, va a formar y preparar a potenciales futuros Jaguares. Así que voy a tratar de seguir a ese equipo. Seguramente después vaya a seguir el laburo que estuvieron haciendo Mario Ledesma, Nicolás Fernández Miranda y Martín Gaitán junto con los programas de la UAR en todo el país, pero la verdad es que no lo se. También hay muchísimos aspectos de nuestra preparación que se pueden mejorar, como nuestra infraestructura, los viajes, la preparación; hay un montón de pilares de la performance, de los factores que hacen que un equipo sea más o menos bueno en su rendimiento, en las condiciones de preparación que hoy son buenas. Pero yo me voy a ocupar en la UAR de que no pensemos de que porque llegamos hasta acá es porque estamos haciendo todo perfecto. Hay mucho por mejorar en muchos sectores, así que vamos a prepararlo tranquilamente. La temporada que viene vamos a tener muchos jugadores mundialistas que van a empezar después de otros que van a arrancar antes la pretemporada; además vamos a tener jugadores claves que se van a ir. El 2 de febrero empieza la competencia en el 2020 y vamos a tener que prepararla con mucho énfasis».
Foto: Jaguares.

 
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