En el fallido debut en el Rugby Championship de Los Pumas ante Sudáfrica se vio una falencia que se está volviendo una constante: la fortaleza mental para superar instancias adversas.

Skosan recibe de Jantjes, es tackleado por de la Fuente pero tiene tiempo de levantarse y romper líneas rivales sin ningún tipo de obstáculo que lo detenga de llegar al try. Iban 6-5 arriba los Springboks en sólo 36 minutos del primer tiempo, a pesar de que Argentina se había acercado con el try de Landajo.
Buscando comenzar la edición del 2017 igualando el histórico encuentro del 2015 con una victoria en tierras sudafricanas, el equipo de Hourcade llegó a Port Elizabeth repitiendo la formación que jugó ante Inglaterra en la ventana de junio y a los Jaguares que disputaron la última edición del Super Rugby. Sin embargo, junto con el plantel parece haber viajado un pasajero indeseado, que está acompañando a las filas argentinas ultimamente: el fantasma anímico a padecer en el resultado, al igual que en instancias anteriores, sus propias desconcentraciones y su ineficacia en ofensiva.
En el Nelson Mandela Bay Stadium se volvió a ver cómo el equipo argentino genera grandes chances pero no puede concretar. Tanto en la etapa inicial como en el complemento, el combinado nacional no pudo encontrar la manera de quebrar la muralla defensiva de los Springboks que impusieron de entrada su potencial en el juego del contacto.
No es algo nuevo que ésto suceda, ya se ha visto también en partidos de Jaguares y años anteriores. Inmediatamente la propia impotencia de Los Pumas los hace perder el rumbo y el foco en el partido. La estructura tambalea, sin importar los grandes avances que el equipo muestra en la dinámica ofensiva y que lo justifican su presencia en el rugby de altísimo nivel de las competencias de las que forma parte.
Con el correr del partido, el rival se impuso ampliamente en las formaciones fijas, aprovechó los intentos fallidos y la impaciencia de los albicelestes para llegar al in goal con cada vez mayor facilidad. El resultado se hizo siempre cuesta arriba para un combinado puma que tuvo escasos buenos momentos de juego asociado y que muestra lo mejor de sí cuando tiene la pelota, con buenas actuaciones de Lezana y Bofelli. Pero la falta de astucia y concentración para derrotar a los de verde y oro, donde brillaron Siya Kolisi y un escurridizo Skosan, hizo que cada try argentino tenga una réplica aún más fuerte de los sudafricanos.
Creevy y compañía tendrán su revancha el sábado que viene en Salta ante un adversario que está en remontada e imponiendo su estilo. Más allá de ajustes técnicos,  es fundamental que Los Pumas derroten en la semana al rival propio, esa fragilidad mental que les hace aún más complicados los trámites de cara a un torneo donde los errores siempre se pagan caro.
 
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