Los Pumas integrarán, al igual que otras veces en la historia de los mundiales, el denominado “grupo de la muerte” en la próxima RWC de Japón 2019. A diferencia de aquellas ocasiones, en esta oportunidad fue el seleccionado nacional quien se puso en esa situación.

Era esperable un zona difícil. Se sabía, tras la confirmación post 6 Naciones que determinó la novena ubicación en el ranking, que Los Pumas deberían afrontar una vez más un grupo en el que se midan con dos potencias: Inglaterra y Francia. Además un equipo de Oceanía, hasta hoy, Samoa -con lo demandante que suelen ser desde lo físico los choques ante los isleños- y uno de América, Estados Unidos o Canadá.
Tal como sucedió en los mundiales de 1991 (Australia y Gales), 1999 (de nuevo Gales y un repechaje con Irlanda para avanzar a cuartos de final), 2003 (Australia y otra vez Irlanda), 2007 (Francia y nuevamente Irlanda) y 2011 (Inglaterra y Escocia), Argentina se jugará el pase a la segunda fase ante dos países fuertes del mundo ovalado.
El ordenamiento previo a 2011 era distinto, y muchas veces el conjunto nacional pagó caro no pertenecer al Tier 1 y su escaso peso en la antigua IRB.
Tras el bronce de Francia 2007 el sistema de clasificación cambió, así como también su lugar en el mapa ovalado, lo cual le permitió disputar un torneo anual con las grandes potencias del hemisferio Sur. Esto trajo aparejado un crecimiento estructural que, se pensaba, se traduciría en el nivel de juego.
Luego de sorprender al mundo en Inglaterra 2015 por la idea de juego plasmada en la cancha, la cual le otorgó un valioso cuarto puesto en el torneo, lo que vino después fue un retroceso. Al año siguiente, y con la inclusión de Jaguares en el Super Rugby, creíamos que el equipo no tendría techo.
Sin embargo, el nivel exhibido lejos estuvo de ser el esperado, tanto en la franquicia como en el seleccionado. Con la camiseta celeste y blanca, los resultados no aparecieron: derrota con Francia en junio, cinco caídas en el Championship y tres en la ventana de noviembre. La consecuencia: descenso en el ranking.
Es por esto que, en esta oportunidad, Los Pumas no tienen excusas: caer en el “grupo de la muerte” fue responsabilidad exclusiva de los argentinos.
Claro está, existe la mitad del vaso lleno. La mirada positiva es que los rivales de Argentina tienen un problema similar, las chances de quedar afuera en primera rueda son altas. Todos querían evitarla. Otra buena noticia es que el destino podría haberle deparado un lugar en la zona con Nueva Zelanda y Sudáfrica, lo que complicaría muchísimo las posibilidades de clasificación.
Faltan más de dos años para el Mundial y la ruta hacia Japón es muy larga, con lo cual es difícil predecir en qué condiciones llegará cada selección. El sorteo de hoy no fue el más benévolo, aunque este equipo fue quien se puso en esa situación, y serán ellos mismos quienes tendrán la tarea de hacer nuevamente historia. Como en la fría noche de Lens en el ´99 ante Irlanda, como en el debut de Francia 2007 con los locales, como en la lluviosa noche de Wellington en 2011 frente a Escocia, o como ante los irlandeses en el mediodía de Cardiff en 2015.
 
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