Tala llega a la final del Nacional de Clubes con un sobrante de argumentos que exceden los resultados. ¿Por qué el equipo cordobés es mucho más que la ‘cenicienta’ del torneo? 

Las casualidades en el deporte no existen, y menos en el rugby. No es azar que un club con más de 70 años de historia esté nuevamente en una final del torneo más importante del país a nivel equipos. El gigante del interior tiene sus experiencias en este certamen: llegó a la final en 2006 y en la edición anterior, saliendo tercero, dejó en claro porque es tricampeón de Córdoba.
En éste año empezó sufriendo la etapa de grupos del Nacional de Clubes y casi se queda afuera. Pero una vez dentro de la segunda fase, se vio lo mejor del equipo albinegro. El buen juego, el coraje, el espíritu competitivo y la frialdad del experimentado plantel fueron consecuencias del el trampolín anímico que significó la nueva oportunidad de marcar un hito en un año especial para la institución.
Incluso en desaciertos se puede ver el estilo del equipo. Un ejemplo son los problemas con la indisciplina, y que no son más como efectos secundarios del rigor y la intensidad que imponen los dirigidos por Ambrosio, García, y Capdevilla.
El equipo cordobés impone rigor y un juego agresivo desde su intensidad ofensiva. A pesar de su juego vertiginoso y veloz, tiene la mentalidad suficiente como para oler sangre y aprovechar todos los errores y espacios que el rival le deja para liquidar el partido en una ráfaga. Después de ese instante, el que está enfrente tiene todo cuesta arriba.
Una vez que logra tener la ventaja, Tala defiende con la misma intensidad y vértigo, y  se puede volver un muro insuperable.
Nacassián es el as del equipo, que además de contar con una gran pegada, tiene la cabeza y dinámica que su equipo necesita. Cuando se suma Ambrosio, se forma una dupla creativa que abre juego en velocidad para que se proyecte lo mejor de Oberti, Schultz, Marioli, Quaranta o Cantarutti. Pero estos apellidos también tienen su horas de trabajo bien logrado en la defensa, conservando con sapiencia y en conjunto resultados en el que tienen la ventaja por muy poco
Es importante que los cordobeses no pierdan ese instinto depredador al enfrentarse a un rival y a una circunstancia tan grande. Si bien enfrente estará una academia forjadora de un estilo inigualable, los de Villa Warcalde no son un equipo sorpresa y llegan este sábado a San Isidro por su capacidad de imponer un  juego poco visto en el rugby nacional. Por eso, Tala tiene no sólo la oportunidad de conseguir quizás el trofeo más importante de su historia, sino también de hacer valer su escuela de rugby ante los ojos de un país.
 
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