Sin líderes consolidados, la fase regular del top 12 llega a un final incierto. Mientras la regularidad de los líderes pierde consistencia, quienes acechan detrás todavía no terminan de dar garantías que les permitan estar entre los primeros cuatro. Un torneo cargado de adrenalina que promete un desenlace atrapante.

Lo prometido al principio de la temporada se cumplió: el nuevo formato de torneo largo generó un certamen más competitivo y se le puso fin a la tendencia de los últimos años en la que los poderosos resolvían rápido la fase regular con una seguidilla de victorias. Pero lo que le pone un condimento especial a esta nueva versión de los campeonatos de la URBA es que a siete fechas del final ningún equipo aparece como el candidato indiscutido a levantar el trofeo.
Las dificultades internas y externas, el calendario, las convocatorias, las lesiones y el jugar durante tres meses un torneo de exigencia como es el  Nacional de Clubes, pesaron sobre los poderosos impidiéndoles asentarse con facilidad y abriéndole la puerta a otros equipos a tener mayores posibilidades de poder disputar el título. Cada uno de los protagonistas tiene sus por qués.
CUBA, líder del torneo, retornaba a su lugar de pertenencia y parecía navegar aguas calmas a bordo de la versatilidad de su juego. Sin embargo, un par de desajustes propios de la rotación de puestos hicieron que los de Villa de Mayo comenzaran perder puntos y a sentir cada vez más cerca a sus perseguidores.
El SIC, Alumni y Pucará  fueron quienes vieron el hueco y empezaron a arrimarse pero, a pesar de haber mostrado cosas muy interesantes y de mantenerse en la lucha por un lugar entre los finalistas, ninguno de los tres tuvo una seguidilla considerable de triunfos que los pueda hacer incomodar al primero de la tabla.
Distinto es el caso de Newman, La Plata y San Luis, quienes  habían comenzado el torneo siendo protagonistas, mostrando buen juego y hasta dieron algún que otro batacazo. Pero con el correr del torneo nunca pudieron dar el zarpazo, sufrieron un declive y empezaron a perder terreno. Mientras que, no muy lejos en la tabla, CASI, Regatas y Atlético del Rosario comenzaron a disputar la lucha por no descender, la otra cara del torneo que tendrá tanta adrenalina como la disputa por el título.
Por otra parte, los protagonistas del año pasado sintieron el recambio y pagaron caro la defensa de sus chapas de candidato. Belgrano no sólo sintió la relajación de haber cortado una racha de casi cinco décadas sin campeonatos, sino que además no pudo recuperar el nivel que lo vio campeón en el 2016. Los de Virrey del Pino, sin embargo, consiguieron algunos triunfos importantes en los que impusieron su mentalidad ganadora y que les sirvieron para poder meterse en la discusión
El caso emblemático de como las vicisitudes de un torneo largo pueden generar altibajos es el de Hindú. La ambición por ganar todo tuvo sus condicionantes y los de Don Torcuato sintieron el peso de competir hasta el final en el Nacional de Clubes, torneo del que se consagraron campeón. El trofeo no modificó la realidad de un equipo que al retornar al Top 12 se encontraba en mitad de tabla con la misma cantidad de partidos perdidos que ganados.
Los regresos de Horacio Agulla y Santiago Fernández junto con el retorno de jugadores de distintos seleccionados comienzan a inclinar la balanza para que el Elefante pise fuerte en el tramo final.
Un campeonato lleno de variantes también regaló la aparición de grandes actuaciones en diversos como las de Benito Ortíz de Rosas y Tomás Passaro en CUBA, los despegues de Luca Sábato en Alumni, la velocidad de Rodrigo Etchart en SIC o el regreso de Lucas González Amorosino en Pucará, entre otros. La dependencia de los nombres, sin embargo, se pagó caro e impuso la necesidad de un juego integral y colectivo que terminó mejorando aún el nivel de competencia no solo entre clubes, sino también en la interna de los planteles.
El formato de torneo largo no decepcionó y generó una competitividad que no le permite dormirse a ningún equipo: el que pierda puntos no sólo tiene la amenaza de quedarse afuera de la lucha por el título sino también de empezar a preocuparse por mantener la categoría. Mientras los competidores no pueden quedarse estáticos, la afición no va a moverse de sus lugares porque las variantes en la clasificación del Top 12 de la URBA promete tenernos expectantes hasta la última fecha.
 
share on:
share on: