Con la asunción de Mario Ledesma como head coach, Jaguares será liderado por algo más que un ex Puma. Además de la experiencia dentro y fuera de la cancha, ¿qué aportará el surgido en Curupaytí? ¿Qué puede cambiar de lo hecho por Pérez y su cuerpo técnico en los primeros dos años en el Super Rugby? 

Suelto, relajado, seguro. Así se mostró a Mario Ledesma en la presentación formal del nuevo staff técnico que estará a cargo de los Jaguares para la próxima temporada del máximo certamen de franquicias del hemisferio Sur. Quizás sea una imagen de certeza en un momento donde afloran las dudas, una actitud que sirva de mensaje. Pero cómo se mostró él es como quiere (o queremos todos) que no sólo esté  el equipo, sino como deberían ser estos primeros pasos en el profesionalismo: con tranquilidad, seguridad y con la confianza depositada en una idea.
Es que tras finalizar la segunda temporada en el Super Rugby, la partida de ‘Aspirina’ Pérez dejó la incógnita de si era una decisión basada en un frenético resultadismo o en mantener la idea del proceso de traspaso al profesionalismo como algo gradual. La sensación que deja escuchar el apellido Ledesma, es la de una búsqueda de cambiar el aire en base a la inyección anímica que significa para cualquier plantel la llegada de un nuevo entrenador, quien además de ser un ex Puma, fue asistente de Michael Cheika en Warathas, los Wallabies y también en el Stade Francais.
La llegada de un nombre con experiencia en otros pasillos del profesionalismo, que trabajó tanto en el modelo europeo como en el de las potencias del sur, supone un salto de calidad y peso en la jerarquía. Pero además, un ajuste profundo que permite pensar que éste nuevo todo significa además la suma de partes y contextos distintos que no podían descartarse.
Por un lado, Martín Gaitán,  vinculado a la UAR desde hace unos años desempeñándose en distintos cargos con los Pampas XV, Pumas, etc., representa la continuidad del ya mencionado proceso y mantener la base de un trabajo estructural. Por otra parte la incorporación de Nicolás Fernández Miranda significa que no se ha pasado por alto lo que  se viene haciendo en Hindú desde hace años y que no sólo se expresa en la llegada de títulos a sus vitrinas. Es el primer miembro de la escuela de Don Torcuato que, después de una década histórica para el club, llega a ocupar un cargo en las divisiones superiores del rugby argentino.
En cuanto al juego, no existen muchas referencias que permitan asegurar cual será su sello en el equipo, dado que es la primera experiencia de Ledesma como entrenador principal. Sí se puede intuir alguna influencia de los equipos de Cheika, por los años de trabajo al lado del técnico aussie.
Pero además es importante destacar que Cheika es también obsesivo por dos cosas. Por un lado, el orden que, con la presencia de Fernández Miranda en el staff, se podría reflejar en un equipo que combine una buena dosis de vértigo y dinámica sin perder la base táctica. El ex medio scrum remarcó además en la conferencia de prensa que era importante trabajar en la obtención y el equilibrio.
Por el otro lado, la defensa; algo que últimamente los dos equipos argentinos no pudieron mostrar ni en el Super Rugby ni en el Rugby Championship. Nadie mejor que un primera línea como lo fue Ledesma para recuperar algo que vive en el ADN del rugby argentino. Por eso también es importante pensar en la eficacia en el ataque, rubro en lo que el nuevo head coach se mostró muy preocupado.
Sin embargo eso es especular con algo sobre lo que se va a empezar a trabajar dentro de tres meses, tiempo en el que pueden suceder muchas cosas. La más importante, que la nueva conducción conozca al plantel, detecte virtudes y falencias  y desarrolle una metodología en conjunto. De allí en más deberán adaptarse los unos a los otros.
El desafío además tiene una carga emotiva por los duros reveses que sufrió el plantel en los resultados y en el juego. No sólo se les deberá inculcar una idea de juego, sino también motivarlos a seguir confiando en sus propias virtudes.
Finalizada la temporada, Ledesma ya declaró que él y su staff  deberán entregar el plantel en un buen nivel de juego y físico a un Hourcade(¿ante los cambios se puede empezar a dudar si es que sigue?) que estará preparando a los Pumas para la próxima Copa del Mundo. El contacto entre éstos dos entrenadores y una misma idea de juego sería lo primordial para que el proceso de potenciar al rugby argentino se vuelva a encarrilar. Porque, por encima de los nombres, la experiencia y los egos, está un camino que ya se empezó y que, a pesar de los traspiés y los obstáculos, debe continuar.
 
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