Jaguares volvió a perder, acumuló su tercera derrota consecutiva y, si bien mejoró su nivel, preocupan algunas variables dentro de su estructura. Una de ellas, la escasez de recambio en la primera línea, sobre todo en la posición de hooker.

Minuto 75: partido empatado en 21 y scrum para Lions. La formación colapsa, penal para el equipo local. El capitán ‘pide palos’ y el apertura Elton Jantjies acierta. 24-21, un par de jugadas más y final del partido.
La situación, al margen de que esa plataforma del juego –insignia durante décadas del rugby argentino– viene siendo un problema sin solución para Jaguares en el último tiempo, simboliza parte de los inconvenientes de la franquicia nacional en el Super Rugby.
Desde la irrupción de nuestro país en el torneo de clubes más importante del mundo, es notoria la falta de primeras líneas, y el recambio durante los últimos minutos muestra la diferencia entre los titulares y los suplentes. Dentro de este rubro sobresale que el relevo del hooker y capitán de Jaguares no está al nivel de Creevy, devaluando el nivel del equipo cuando ingresa, sobre todo en las formaciones fijas.
La lesión de Julián Montoya, un reemplazo que cada vez está más afianzado dentro del plantel, y la renuncia de Facundo Bosch -que emigrará al rugby francés-, provocaron esta anomalía dentro de la estructura para los entrenadores Raúl Pérez y Daniel Hourcade.
A tal punto que para esta gira, el suplente del hombre surgido en San Luis fue Roberto Tejerizo, un pilar izquierdo devenido en hooker.
Ante esta situación, será importante ampliar la base a futuro, prestar atención a los seleccionados de desarrollo –Argentina XV y Pumitas-, abocarse a la detección de jóvenes talentos y, por qué no, empezar a mirar con mayor detenimiento a jugadores que se desempeñan en el rugby doméstico.
En un país en el que históricamente surgieron primeras líneas en cantidad -y calidad-, resulta imperiosa la necesidad de formar nuevos jugadores que puedan estar a la altura de los que se desempeñan actualmente en los seleccionados mayores. Un desafío para el staff de Los Jaguares y Los Pumas. Y sobre todo, del Consejo de Alto Rendimiento de la UAR.
 
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