(Hamilton – Enviado especial) Desde muy temprano, los hinchas argentinos coparon los alrededores del estadio en Nueva Zelanda y fueron constantes protagonistas en el aliento a los Pumas. ¡Vamos, vamos, Argentina! retumbaron las gradas cada vez que el seleccionado sumó. Una fiesta inolvidable.

«¡Vamos Pumas, vamos, ponga huevo, que ganamos!». Los hinchas argentinos explotaron. El try temprano de Cordero fue el desencadenante para que la pasión y el entusiasmo que los jugadores demostraban en el campo de juego se transmita de lleno en las tribunas.
De ahí en adelante, como suele pasar cada vez que los seguidores albicelestes llegan a cualquier país y en cualquier disciplina, la alegría fue blanca y celeste; y los 80 minutos se escucharon los gritos de los cientos de cordobeses, salteños, entrerrianos y tucumanos que arribaron a Hamilton.

Los locales también se hicieron sentir y enloquecieron cada vez que Savea tiró magia con la pelota y el empuje, pero las banderas nacionales flamearon en Nueva Zelanda y las gargantas acompañaron hasta el final. Caras pintadas, bufandas, gorros y todo el cotillón cortaron con la presencia del negro y le dieron color y calor a una noche intensa del Rugby Championship.

 

 
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