Si bien hace solo cinco años que los Pumas juegan el Rugby Championship, la de 2017 fue la presentación más floja del seleccionado en el certamen internacional. Cero puntos en seis fechas y un andar que naufragó en constantes equivocaciones, indisciplina y ausencia de ideas claras para afrontar partidos contra los mejores.

Pese a que los Pumas mejoraron en cuestiones de juego, la indisciplina los dejó con un jugador menos a falta de diez minutos, cuando todavía existían chances de remontar el duelo frente a Australia. Sumado a ello, la falta de recambio, la ausencia de ideas y el desgaste físico provocaron una nueva derrota -37 a 20- pero fundamentalmente cerraron un Rugby Championship para el olvido.
Las ganas no alcanzaron y el naufragio del combinado nacional en este torneo obligan a dejar de lado una nueva caída, -¡una más!, ya que el seleccionado argentino no solo perdió todos los duelos del campeonato más importante, sino que también dejó entrever debilidades en la ventana de junio: cayeron en dos test match ante Inglaterra y solo le ganaron a Georgia.
Cuatro puntos en 2012, dos en 2013, siete en 2014 (la mejor campaña), cinco en 2015 -en solo tres partidos- y cinco en 2016. Las idas y vueltas, algunas mejores, otras peores, obligaban a confiar en un proyecto que necesitaba de un proceso de capacitaciones y arraigo a la alta competencia. Cuarto puesto en un Mundial e irregulares actuaciones en las ventanas demostraban que los Pumas tenían intermitencias, pero acompañaban una coyuntura difícil de transitar y que apuntaba a un desarrollo del rugby argentino.
Sin embargo, cuando la toma de decisiones más debía estar acompañada por los resultados, el “profesionalismo” argentino retrocedió, y mucho.
Y no necesariamente remitiéndose solo a los resultados, que es a lo que todos apuntan. Porque si bien es lo primero que se refresca en la cabeza de los hinchas -y no ayudan en nada- el balance del juego, la elección de los jugadores, la falta de recambio y fundamentalmente de ideas, demuestran una clara crisis en el interior del staff dirigencial, técnico y del plantel.
Más allá de la “albiceleste”, los Jaguares tampoco estuvieron a la altura de las circunstancias. Un gran inicio esperanzó a todos, pero la decaída en el poderío y las ideas con la guinda, junto a el intercambio de rugbiers, terminó cerrando un 2017 con ocho derrotas y siete victorias.
En ese contexto, el minuto televisivo publicitario, las redes sociales y las nuevas influencias adulto-adolescentes, invitan a los jugadores a estar inmersos en una realidad que, minutos después de las durísimas derrotas, les permite publicar imágenes entre risas, cervezas, seguros al viajero, autos que motivan y más, mucho más.
Así, pese a que quedan duelos en noviembre con Italia, Irlanda e Inglaterra, el 2017 se finaliza con el peor Rugby Championship de la historia.
 
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