El Universitario vapuleó en su cancha a Atlético del Rosario por 84 a 10, pero los resultados que necesitaba en otras canchas no llegaron. Increíblemente, luego de una primera rueda arrolladora, se quedó afuera de las semifinales.

A mitad de torneo, cuando CUBA era una aplanadora que obtenía un triunfo atrás del otro, todos en la URBA hablaban de quiénes eran los candidatos a ocupar los tres puestos restantes para los playoffs, ya que se descontaba la presencia del conjunto de Villa de Mayo en la instancia decisiva.
10 triunfos y 1 empate marcaban la superioridad del Universitario por sobre el resto, que llegó al final de la primera rueda con una gran ventaja de puntos. Sin embargo, en la reanudación tuvo un bajón que inexplicablemente le costó la clasificación.
Las derrotas comenzaron a encadenarse y el juego compacto y sorpresivo que mostró en las primeras fechas no apareció. Ocho caídas y apenas dos victorias lo dejaron en la 22° y última jornada sin depender de sí mismo para avanzar a las semifinales.
Hoy volvió a mostrar su potencial jugando como local ante el descendido Plaza, aunque no le alcanzó. La goleada solo sirvió para terminar el año con una sonrisa, ya que los triunfos de Pucará, SIC e Hindú lo privaron de los playoffs.
Con 63 puntos culminó quinto, a 2 del Elefante, 3 del Zanjero y Alumni, y 4 del Rojo. Deberá conformarse con haber conseguido un lugar en el Nacional de Clubes del año próximo. Demasiado poco para un equipo que tenía otras aspiraciones…
Atlético del Rosario, mientras, estaba condenado al descenso desde hace varias fechas. Finalizó último con 18 unidades, la mitad que el 11°, La Plata. En 2018 jugará en la Primera División A.
 
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