Hindú buscará el título del Top 12 de la URBA tras una remontada digna del espíritu competitivo que inculcaron los Fernández Miranda. El contexto aporta un contenido emocional que hace que el partido frente a Alumni no sea una final más. 

Después de la última definición que disputaron frente a los de Tortuguitas, los de Don Torcuato se embarcaron hacia una seguidilla de títulos que los pusieron en lo más alto del rugby argentino en los últimos años. Juan de la Cruz Fernández Miranda lideraba al equipo auriazul en 2006/2007 y tres años más tarde asumiría la conducción técnica para marcar su apellido a fuego en la historia del club.

Detrás del hecho de que Hindú ganó por primera vez la URBA y el Nacional de Clubes en 1996, y 21 años después acumula 9 títulos de Buenos Aires y 8 del Nacional de Clubes, está el trabajo de toda una institución, pero en especial, el apellido Fernández Miranda -desde el ‘Negro’, hasta ‘Nico’, ‘Manasa’ y ‘Toto’-.
Colosal, arrasador, monopólico. El Elefante se acostumbró en los últimos 1o años a superar finales con una categoría altamente superior a la de sus rivales, incluso cuando parecía que estaba por derrumbarse. Imponiendo, gracias a sus entrenadores y a lo largo de todas las divisiones del club, un estilo que se hizo escuela: sus equipos se caracterizaron por un espíritu competitivo infranqueable y un estilo de juego que sería bisagra para el deporte ovalado en la Argentina.
Este 2017 no fue la excepción a la regla. Las bajas de los jugadores que fueron convocados a diversos equipos de la UAR, calaron hondo en un conjunto que disputaba el Nacional de Clubes y el Top 12 de la URBA al mismo tiempo. Para julio, mientras se convertía en tricampeón argentino tras derrotar a Tala, merodeaba la mitad de la tabla en el cierre de la primera rueda del torneo de Buenos Aires.
Horacio Agulla, tras casi 10 años sin jugar en el club, y Santiago Fernández regresaron al plantel junto con un Bautista Ezcurra que pudo aparecer en algunos encuentros tras su paso por Jaguares y su no convocatoria al Rugby Championship. Pero no siempre la superpoblación de estrellas da como consecuencia buenos resultados. Fue entonces cuando apareció la mano de los entrenadores para mover las fichas de la manera correcta.
Con la inyección anímica que suponía el peso símbolico de estas incorporaciones, y una rotación táctica correcta, realzó el nivel de muchos de sus grandes jugadores: Joaquín Díaz Bonilla y Felipe Ezcurra sumaron nuevos socios en la creación de juego, a Sebastián Cancelliere y Bautista Álvarez se les liberaba el terreno para proyectarse y llegar cómodos al in goal. Desde el fondo, Severiano Escobio se terminaba sumando más como un “tercer” centro que como fullback.
Así el juego se volvió más integral. Gonzalo Delguy, Lautaro Bavaro y Nicolás Guisasola se pudieron soltar y los forwards, donde se destacó la aparición del juvenil Nicolás Leiva, pudieron empujar y aplastar con el respaldo de los galácticos backs.
Párrafo aparte para Hernán Senillosa, a quien lo que los años le restaron de velocidad en sus piernas se lo potenciaron en la calidad e inteligencia de su juego. El ‘Chori’ aportó su experiencia con grandes intervenciones, también variando su puesto varias veces durante los partidos, ejemplificando en carne viva el espíritu competitivo que corre por las venas del equipo de Don Torcuato.
Hindú dio un volantazo abismal. En la segunda rueda ganó 9 de sus 11 partidos, 5 de manera consecutiva y clasificó a las finales sobre el cierre de la fase regular. El sábado pasado hizo trizas el sueño de Pucará imponiendo su carácter y experiencia para jugar instancias decisivas, a pesar de no contar con Bautista Ezcurra y Cancelliere convocados a los Pumas. No hicieron falta, porque sobra plantel, juego y temple como para volver a jugar la sexta final de URBA consecutiva.
A su vez, la final frente a Alumni tendrá un condimento emocional que no se puede pasar por alto. Es que el éxito de Hindú tiene su reconocimiento por todo el rugby argentino, no sólo con las convocatorias de sus “alumnos” a los equipos nacionales. Sino también porque la UAR y Mario Ledesma quieren que en sus equipos haya un poco de su ideología de juego y por eso, convocaron como asistente a Nicolás Fernandez Miranda. “Hindú es mi casa, mi familia, mi todo”, dijo el ex medio scrum tras la victoria ante Pucará en su ante último partido.
En consecuencia, el Elefante buscará cerrar el año coronándose con un título del top 12 que sirva como regalo de despedida y homenaje a un pilar fundamental de los años dorados. Es un deseo y la misión de una familia grande que quiere hacerle honor a un apellido que es sinónimo de competencia, de juego y de éxitos.
Video: Créditos “Rugby Time”.
 
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