En la búsqueda de la inclusión y la integridad a través del deporte, Río de Janeiro fue testigo de una enseñanza para el mundo entero. Tras la premiación del deporte femenino, una integrante del equipo de organización entró al campo de juego y le pidió matrimonio a su novia, una jugadora brasileña.

Australia venció a Nueva Zelanda en la final del rugby seven femenino y se quedó con la medalla dorada en Río, pero todo eso quedará en segundo plano en relación a la historia de amor que se concretó después de terminado ese partido.
Es que los flashes y aplausos se los llevó una integrante del equipo de organización de los Olímpicos, Marjorie Enya, que una vez finalizada la premiación decidió invadir el campo de juego y pedirle matrimonio a su pareja y jugadora la selección de rugby de Brasil, Isadora Cerullo.
“Tan pronto como supe que ella estaba en la cancha pensé: ‘tengo que hacer que esto sea especial”, declaró Enya y así de emocionante fue. Una vez dispersada parte de los presentes en el campo de juego, la voluntaria ingresó con un anillo en la mano y le pidió matrimonio. Cerullo, con lágrimas en los ojos, aceptó y generó la euforia de todos los presentes.
La pareja intercambió anillos y sellaron la unión con un beso, lo que seguramente será una de las imágenes de los Juegos Olímpicos. Vale recordar que el matrimonio igualitario, que permite los lazos entre personas del mismo sexo, fue legalizado en Brasil en 2013.

 
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Tomás Deagustini

Tomás Deagustini

Periodista y fan del rugby.
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