Con un porvenir prometedor, Alumni llega a la final del Top 12 en búsqueda de mucho más que una revancha. ¿Puede la tortuga derrumbar al elefante sin detener su marcha hacia delante?

Mientras Hindú puede alargar la duración de su época dorada, los de Tortuguitas quiere pasar la página y escribir un capítulo nuevo en su rica historia. Allá por 2006 y 2007, en Newman y Ferro, ambos equipos disputarían dos finales consecutivas que también significaron un antes y un después. Hoy, diez años más tarde, se vuelven a ver las caras.

Para la Asociación, las derrotas en Benavídez y Caballito serían previas al naufragio en el que estuvo desde otra final perdida ante SIC en 2011 -su última vez entre las instancias decisivas-  hasta años de residir entre los puestos de mitad de tabla.  Entre un pasado de gloria de que lo consolida aún hoy como uno de los más ganadores de la URBA con 5 títulos (el tetracampeonato del 89/90/91/92 y el de 2001) y la historia reciente de cuatro finales perdidas en 7 años, Alumni paso el último tiempo buscando reinventarse.
En el plantel que conducen Guillermo Ibáñez y Juan José Ize prima la juventud y la búsqueda de acoplar el estilo del club con una identidad propia, que aísle a jugadores prometedores las presiones externas y los llene de confianza para pelear cosas grandes.
Así fue como la clasificación a las finales llegó antes de lo esperado, ya que se pensaba que este talentoso, pero joven equipo daría el salto de calidad dentro de los próximos dos años. Pero el invicto en 13 de sus últimos 15 encuentros, el despliegue y agilidad de forwards, el sacrificio y solidaridad de su segundas y terceras líneas y el juego rápido y vistoso de los backs, hizo que los rojiblancos cambiaran rápidamente el título de “revelación” por el de “candidato”.
El líder es Tomás Passerotti -único sobreviviente de las definiciones de 2006 y 2007-, quien junto a Guido Cambareri, Franco Battezzati, Tobías Moyano y Franco Sábato, son los que disputaron la final del 2011 y hoy se mantienen en el plantel. Con su tranquilidad y palabras, conduce. El capitán baja el mensaje en las vísperas al duelo decisivo: “Aunque sea la semana más importante del año, el objetivo es crecer en nuestro juego”.
Entre la solvencia, solidaridad y sacrificio, se destacó la explosión de un Lucas Frana que ante el SIC se graduó como conductor al estar a la altura de los momentos de tensión. El apertura terminará como goleador del Top 12 con 241 puntos, a pesar de sus 21 años y de que ésta es su primera temporada en Primera.
Con la entrega de Mariano Romanini y Moyano, la velocidad de Luca Sábato, el despliegue de Santiago Montagner y Gaspar Baldunciel, y la solvencia de Máximo Provenzano, queda evidenciado que el hambre de títulos va mas allá de lo que imponga la historia del club. Sin perder el sentido de pertenencia y el amor a la camiseta, ésta es la historia de un plantel joven en búsqueda de crear su propia identidad y dejar su huella.
La victoria ante el SIC puede haber sido una revancha para quienes miran para atrás. Pero para el resto fue sólo un paso  hacia adelante en un camino que debe continuar, y ahora tiene por delante a un multicampeón como es Hindú. La paciencia debe primar en Tortuguitas, aunque tiene las armas y el juego como para derrotar a un peso pesado.
El título podría servir para dar confianza puertas para adentro y ganar respeto puertas para afuera. Puede significar el comienzo de una época nueva y más feliz para Alumni. Una proceso que empezó hace rato, y que debe continuar.
Video: Créditos “Leyendas XV”.
 
share on:
share on: