Sin brillar, los All Blacks derrotaron 25-24 a los Springboks en Ciudad del Cabo en el cierre del Rugby Championship. Los campeones del torneo y del mundo terminaron ganando sobre el final de un duelo al que le sobró el físico pero no le faltó juego ni intensidad.

Con su quinto trofeo del certamen de los grandes del sur ya asegurado en sus vitrinas, los hombres de negro llegaron al DHL Newlands buscando cerrar la competencia como un trámite burocrático y repetir el 57-0 de hace tres semanas. Sin embargo, los locales tenían otros planes.
Sudáfrica trabó el trámite y le hizo sentir a los visitantes la intensidad de su juego de contacto. De la mano de sus forwards y de unos Marx, De Jager y Etzebeth inspiradísimos, los de verde y oro asfixiaron a los campeones del mundo quitándoles libertad y despliegue.
Sin embargo, al final del primer tiempo una avivada de Barrett dejó a Crotty aterrizando en el in goal y a los neozelandeses yéndose con la victoria a un descanso que tardó en llegar por la cantidad de mauls estancados en la mitad de cancha.
En la segunda mitad se vio lo mejor. Los Boks salieron con el ‘cuchillo entre los dientes’, sumando fases y con rucks profundos en búsqueda de terminar el torneo con la mejor cara. Pero cada try sudafricano tuvo una réplica de los neozelandeses.
Sobre el final, McKenzie encontraba un pasillo y cerraba una gran actuación con un try memorable. Para colmo,  Damian de Allende se iba expulsado en Sudáfrica por una jugada desleal y Sopoaga de penal parecía cerrar el partido con la victoria para los dirigidos por Steve Hansen. Pero con uno menos, los Springboks lograron el descuento y lucharon hasta el final en búsqueda del triunfo agónico que nunca llegó.
Porque otra vez, como siempre y sin importar que haya sido el partido en el que menos puntos convirtieron y en el que peor jugaron, ganaron los All Blacks.
 
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